Invirtiendo en las Relaciones
Abril 14, 2009 on 12:00 am | En Texto Para Reflexionar |
La tecnología y la alta eficiencia en el mercado de trabajo actual trajeron muchos beneficios, pero también trajeron consecuencias onerosas. Mientras lidiamos, por ejemplo, con inundaciones de e-mails y de correos de voz y con la responsabilidad en nuestro empleo, nuestra capacidad para desarrollar y mantener amistades permanentes enfrenta cada año mayores desafíos.
Muchos en el mundo profesional y empresarial, inclusive yo mismo, han recibido entrenamiento en administración de tiempo y gestión de prioridades, con el objetivo de tener mayor eficiencia. Mejorar la producción y ayudarnos a eliminar puntos de la lista diarias de -Cosas para hacer-. Sin embargo, estoy preocupado con la manera como estas exigencias están afectando nuestras relaciones a largo plazo.
Un factor importante, generalmente olvidado en nuestra búsqueda incansable por el éxito, es que la realización y el triunfo usualmente resultan del trabajo en conjunto en donde las personas comparten sus talentos y habilidades, en la búsqueda de una misión común. Mis amigos más cercanos son aquellos que frecuentemente se ofrecen para ayudar cuando más lo necesité. Sin embargo, nuestras agendas llenas están tornando cada vez más difícil cultivar esas valiosas relaciones. Por eso, a veces imagino, si en mi funeral irán solo las personas que se sintieron obligadas a estar allá o aquellas comprometidas con nuestra amistad.
En el capítulo 10 del Evangelio de Lucas, en la Biblia, hay un relato conocido sobre un momento en que Jesús visitó la casa de las hermanas Maria y Marta. Esta era perfeccionista y usaba mucho tiempo trabajando diligentemente, preparando la comida para Jesús y sus amigos. Mientras tanto; Maria, al contrario, prefería sentarse a los pies de Jesús, dedicándole tiempo para simplemente estar con su Señor, en vez de estar atareada haciendo alguna cosa para Él.
Marta se molestó con su hermana por no ayudarla con los preparativos. No podemos culparla. Obviamente había muchas cosas para hacer y la ayuda de la hermana era bienvenida. Aparentemente ella se molestó también con Jesús, por no reprender a María y por no decirle que se ocupe de alguna tarea.
Viendo la queja de Marta, Jesús actuó de una manera sorprendente: -Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada- (Lucas 10:41).
Pensando en ese relato, un buen aviso para mi y espero que usted también, entendí que las relaciones que cultivamos son más significativas y más importantes que las tareas que realizamos. Cumplir metas es muy importante, pero necesitamos recordar del valor de las relaciones y reconocer cuando es más importante colocar de lado los proyectos, aunque sea por algunos instantes, e invertir tiempo con un amigo.
Nuestro trabajo siempre estará esperando por nuestra atención y acción. Pero ser negligentes con nuestras amistades puede debilitarlas e inclusive matarlas. Piense en esto: -¿Hay alguien a quien usted necesite contarle algo hoy, alguien importante para usted, una relación preciosa que no desea perder?-
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